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¿Qué nombre le pongo?

Indudablemente, una de la primeras cosas que hacemos cuando adoptamos cachorros, es elegirles un nombre. Para muchas personas, este acontecimiento no tiene tanta importancia. Por lo que suelen elegir al azar nombres nada atractivos, sin tener en cuenta que su engreído tendrá que llevarlo por el resto de su vida.

Existen aspectos importantes, como el hecho de recordar que los perros pueden sentir la actitud y el tono de voz mejor que nosotros. Owen Jones, autor de “Cómo dar a tu perro una verdadera vida de perros y que él te ame por ello”, afirma que “los perros son muy inteligentes, pero no pueden procesar la misma información que nosotros”.

En consecuencia, los nombres de los perros no deben ser más largos de dos sílabas. “De ser más largos que esto, será difícil que tu perro responda. Por lo que, Max, Sam, Lady, Molly y otros similares, son nombres excelentes porque son cortos y las sílabas son fuertes”. Además, tener nombres cortos, facilitará su adiestramiento.  



Para los etólogos especialistas en el estudio del comportamiento animal, pensar con responsabilidad a la hora de elegir un nombre para “ellos”, sí que vale la pena.  Su teoría se basa en la relación que existe entre la salud mental de un perro y su carácter. Señalando que los nombres largos o burlones, pueden tener un efecto negativo en “ellos”.

Se dice que los nombres de los perros se eligen caprichosa y aleatoriamente, debido a que ese tema no se toma con seriedad.  El hecho de entender que son seres vivos que también merecen respeto y consideración, nos enseñará el camino correcto a la hora de bautizar al miembro más “leal” de nuestro hogar.

Escribe Shanny ROBLES PLASENCIA

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