Fanboy

¿Por qué amamos los videojuegos?

Los videojuegos son algo que agitan los instintos más primitivos y nos llevan a fantásticos mundos para experimentar aventuras llenas de desafíos y emociones. Son una montaña de sensaciones que quedan marcadas en el corazón y el alma.

¿Por qué nos gustan tanto?

Es la única vía que te hace protagonista de los que estás viendo. Con los videojuegos siempre hay una constante: lo que se llama interacción. A diferencia de los medios de entretenimiento que existen, solamente con ellos es donde uno toma parte de la historia y es responsable de la suerte del personaje que se tiene a cargo.

Son obras que combinan grandes talentos de diversas áreas. El cine, llamado el séptimo arte, atrae a creativos de muchas especialidades, desde el artista minimalista hasta el músico que con sus pentagramas genera la ambientación necesaria para cumplir los objetivos de la película.

De igual forma, los videojuegos también acoge a artistas que cuidan hasta el más mínimo detalle en la creación del videojuego, músicos que crean hermosas melodías hasta diseñadores creativos.

Agudizan los reflejos y habilidades. Se ha confirmado médicamente que este pasatiempo agudizan los reflejos desde cosas tan simples, como dar el blanco usando el mouse. Por ello que mejoran nuestras habilidades para finalmente sentir el sabor del triunfo, sobre todo cuando se trata de un juego competitivo.

Enseñan el valor de la perseverancia. Relacionado al punto anterior, enseñan también que sólo la perseverancia nos hace alcanzar cosas que eran imposibles, especialmente cuando se trata de un reto difícil en un videojuego. Así que solamente la práctica mejora los reflejos que es la clave para pasar ese nivel tormentoso.

Comparten conocimientos valiosos. Para los que decían que jugar videojuegos era una pérdida de tiempo y no traían nada bueno, estaban completamente equivocados: ellos ofrecen una buena cantidad de conocimientos. Se trata de aprender jugando lo que no puede ser tan didáctico si es que se leen de libros y enciclopedias.

Son terapéuticos y motivantes. Para aquellos que esperan con ansias una fecha para el lanzamiento de un juego, aunque parezca increíble, se tiene una ventaja respecto a otras personas, ya que se ha encontrado una motivación que da sentido muchas veces a lo que se hace. Y es que al disfrutarlos se encuentra  ese toque de motivación del día a día. No en vano, muchos jugadores han superado fuertes crisis al jugarlos, como estrés o crisis depresivas.

Ayudan a socializar. Diversos estudios han demostrado que los videojuegos violentos provocan comportamientos agresivos en las personas, pero los contenidos en favor de la socialización ayudan a hacer que las personas sean más cooperativas y sociables. Así que los contenidos importan donde los videojuegos son unos profesores excelentes.

Escribe Pedro ORREGO ARIAS

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