Gourmet

Cinco mitos relacionados al vino

Mientras más caro es mejor, tintos para carne roja y blancos para pescados, dulce porque ese le gusta a mi abuelita y poner todas las botellas en el congelador porque mientras más frío esté sabe más rico.

En mi corta experiencia como sommelier (pero amplia como bebedor) he podido identificar y escuchar ciertos tópicos y algunos mitos relacionados al mundo del vino; algunos son ciertos, otros no tan ciertos y la gran mayoría son completamente falsos (como el vino borgoña de Ica, es bien dulcesito, pero esa es otra historia).

MITO 1: VINO TINTO PARA CARNE Y BLANCO PARA PESCADOS

Resultado: NO TAN CIERTO

Este mito no resulta ser del todo falso. Digamos que es lo más fácil que se puede hacer a la hora de hacer una compra, es una “verdad universal”. Si bien es cierto que hay ciertos vinos tintos que van muy bien con las carnes rojas y también hay vinos blancos que van muy bien con los pescados, esto no quiere decir que no podamos combinar todo ello.

El maridaje dependerá mucho de tipo de carne y también del tipo de vino. Por ejemplo, si tenemos un ceviche de lenguado o un filete de merluza, ambos de piel blanca y delicada, sí podría ir acompañado de un vino blanco, podría ser un chardonnay o un sauvignon blanc que no haya pasado por barrica; pero si tenemos pescados grasos y más pesados, tales como el salmón o el atún, lo ideal sería acompañarlo de un vino tinto, podría ser un pinot noir o una garnacha.

En el caso de las carnes rojas y las aves podemos decir algo parecido. Por ejemplo, el pollo es carne blanca, iría con un vino blanco tranquilamente; pero si ponemos un pollo a la brasa, este tiene condimentos y maceración, esto hace que un vino blanco se pierda en el paladar y que, por el contrario, quede muy bien con un vino rosado o un tinto ligero como el syrah. Ahora, para las carnes rojas sí se recomienda un vino tinto, dependiendo del tipo de carne, podría ir desde un malbec hasta un tempranillo.

MITO 2: MIENTRAS MÁS FRÍO ESTÉ EL VINO ESTE SABRÁ MEJOR

Resultado: FALSO

Para poder apreciar y disfrutar de todos los aromas y sabores del vino, es necesario saber la temperatura adecuada que se recomienda para cada tipo de vino. No es lo mismo beber un albariño joven que un malbec con 36 meses de barrica.

Sería muy complicado y extenso hacer una lista con cada tipo de vino y sus respectivas temperaturas, así que lo resumiré en cinco líneas:

  • Vinos tintos: Entre 15° y 18°
  • Vinos blancos: Entre 5° y 12°
  • Vinos rosados: Entre 9° y 11°
  • Vinos espumantes: Entre 6° y 8°
  • Vinos fortificados: Entre 8° y 11°

Tengan en cuenta que estas cinco divisiones están super resumidas, lo bueno es que actualmente casi todas las botellas vienen con indicaciones en la parte posterior y ahí podemos encontrar la temperatura recomendada por la bodega. Siempre es bueno leer todas las etiquetas que tenga una botella.

MITO 3: EL VINO MEJORA CON LOS AÑOS

Resultado: NO TAN CIERTO

Por favor, deja de usar el “Eres como el buen vino, mejoras con los años”, en serio. No todos los vinos envejecen igual, hay muchos factores que marcan la diferencia. Hay que empezar diciendo que no todos los vinos son iguales porque no todas las uvas son iguales.

Entonces, la pregunta sería: ¿Qué tipos de vinos mejoran con el tiempo?

El vino es un organismo vivo, que nace, madura e, inevitablemente, muere. Esta línea de tiempo se conoce como “curva de calidad del vino”.

Empecemos por los vinos jóvenes. Por lo general, son los vinos de menor precio, el tiempo de consumo recomendable es un año después del año que figura en la etiqueta, es decir, si vamos a un supermercado y queremos comprar un vino económico, lo ideal es agarrar la botella que tenga como añada el 2018, máximo 2017.

Ahora, si hablamos de Crianza, Reserva y Gran Reserva, el tiempo (y también el precio) se dispara. El momento ideal de consumo para los vinos tintos es de entre 5 y 10 años después de su elaboración para los Crianza y entre 10 y 20 años para los Reservas y Gran Reserva. En el caso de los vinos blancos con barrica, es preferible consumirlos entre 2 y 7 años después.

MITO 4: MIENTRAS MÁS CARO ES MEJOR

Resultado: FALSO

El precio del vino es el resultado de muchos factores, por un lado, tenemos el coste de elaboración, producción y cantidad. Pero en la mayoría de los casos influyen también factores externos como la exclusividad, diseño, etiqueta, tener un enólogo estrella y, sobre todo, del marketing. Con esto podemos decir que los vinos caros no son necesariamente mejores, muchas veces el elevado precio de una botella no está relacionado directamente con la calidad de este.

MITO 5: LOS VINOS DE MALA CALIDAD LLEVAN TAPA ROSCA

Resultado: FALSO

Hay una tendencia que cada vez llega más a bodegas, hablamos de las tapas rosca para las botellas de vino.

Si bien es cierto, el feeling de las botellas con corcho está muy presente en todos los consumidores de vino, la tapa rosca no quita ninguna propiedad al vino, tampoco es sinónimo de mala calidad. El corcho es totalmente necesario en los vinos de guarda, pero no en los vinos jóvenes.

Los vinos jóvenes están hechos para ser bebidos en, como máximo, dos años después de ser embotellado. Estos vinos por lo general son muy frutales y aromáticos, es aquí donde entra a tallar la tapa rosca. Este realiza perfectamente la labor de cerrar herméticamente el vino, que se preserven los aromas y que no se oxide ni entren impurezas.

Otro punto a favor es la comodidad y facilidad para abrir estos vinos, así como poder cerrarlos y abrirlos de nuevo las veces que sean necesarias.

Escribe Diego SALAS CABRAL

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