Travelers

Choquequirao: La ciudad perdida de los Incas

Con el río Apurímac a sus pies, en lo alto de una montaña, en plena ceja de selva, este majestuoso lugar, que significa cuna de oro en quechua, está resguardado por dos impresionantes cumbres, el Salkantay y Humantay, de picos nevados.

Ubicada en el distrito de Santa Teresa de la provincia de la Convención, región del Cusco, al sur del Perú, y sobre los 3.033 msnm, fue edificada estratégicamente como puerta de entrada a Vilcabamba, sirviendo de nexo también entre la selva amazónica y la ciudad imperial.

Precisamente en Vilcabamba, último refugio y escenario, donde los incas que precedieron a Atahualpa entre ellos Manco Inca Yupanqui, Sayri Túpac Inca, Titu Cusi Yupanqui y Túpac Amaru I, dieron una dura y cruenta batalla durante 35 años, a los conquistadores españoles, en su intento por evitar el desmantelamiento del imperio inca.

Si bien es cierto que atraídos por las leyendas sobre tesoros en este distrito, en 1834, José María Tejada, prefecto del Cuzco, llega primero a Choquekirao, no fue hasta 1909, cuando los norteamericanos Hiram Bingham y el topógrafo Clarence Hay visitan la ciudadela y elaboran una descripción minuciosa del sitio.

Por su semejanza estructural y arquitectónica con la ciudad de los incas, es considerada como la “hermana sagrada” de Machu Picchu. Con edificios y terrazas distribuidas en diferentes niveles,  palacios residenciales, dormitorios o kallankas, lugares de culto al sol, la tierra, el agua y demás divinidades, así como andenes agrícolas perteneciente a la realeza y al pueblo.

Choquequirao, de envidiable tierra fértil, es también uno de los más ricos en biodiversidad. En la fauna  del lugar destacan los cóndores, tarucas, vizcachas, zorros, zorrinos, pumas, picaflores, osos y el gallito de las rocas, ave nacional del Perú. En su flora los helechos gigantes, el ichu y una gran variedad de orquídeas, especies que se han acondicionado a pesar de las variaciones del clima en el día y las inclementes heladas de la noche.

El punto de partida para poder ascender hasta estas ruinas, es el pequeño pueblo de Cachorra, en un viaje desde Abancay , en el departamento de Apurímac, con una caminata de aproximado 30 km, y  un recorrido que dura dos días exactamente.

Vista desde lo alto del cielo, Choquequirao, dicen los estudiosos, se muestra como un gran libro abierto. Una especie quizás de permanente invitación a continuar investigando y decodificando cada misteriosa página escrita en la vida de nuestros antepasados incas.

Escribe Rolando GALAN GUEVARA

Déjanos tus comentarios

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público.

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.