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Chavela Vargas: La dama del poncho rojo

“México, rancheras y tequila”, podemos resumir la vida y carrera artística de “La Chamana” en esas tres palabras. 

Costarricense de nacimiento, pero mexicana de corazón; alguna vez expresó que “los mexicanos nacían donde les daba su chingada gana”. Nació un 17 de abril de 1919 y fue bautizada como María Isabel Anita Carmen de Jesús Vargas Lizano, “Chavela” para los amigos. Cantaba rancheras a su estilo, solo acompañada de una guitarra e imitando la voz de un hombre ebrio, esto hizo que sus interpretaciones tengan un desgarro característico que selló su estilo hasta sus últimos días.

Llegó a México a los diecisiete años y a los treinta, el compositor azteca José Alfredo Jiménez se convirtió en su padrino artístico. A raíz de esto nace una gran amistad, compartieron muchas noches de música y borracheras que se vieron truncadas con la muerte de este, en 1973. Cuenta una anécdota que, en pleno funeral de Jiménez, Chavela llegó en plena madrugada, totalmente ebria, con una botella de tequila en una mano y una pistola en la otra, diciendo a viva voz muchos improperios y armando un espectáculo bochornoso. Cuando varias personas intentaron sacarla del velatorio,  la viuda de José Alfredo los detuvo y dijo: “Déjenla, que está sufriendo tanto como yo”, posteriormente, Vargas quedó toda la noche apoyada en el ataúd del compositor llorando de manera inconsolable y cantando las rancheras que tanto amaban.

Se hizo conocida en varios círculos artísticos. Entre sus amigos podemos encontrar a actores como Elizabeth Taylor, Cantinflas, Ava Gardner, Rock Hudson y Grace Kelly. También formó una muy buena relación con los famosos pintores mexicanos Diego Rivera y Frida Kahlo. Tuvo lazos también con Pablo Picasso, Juan Rulfo, Pablo Neruda y Gabriel García Márquez, con este último se juntaban a cenar una vez al año en cualquier lugar del mundo donde coincidían.

Si hablamos del ambiente musical, formó amistad con José Alfredo Jiménez, Agustín Lara, Facundo Cabral, Joan Manuel Serrat, Juan Gabriel, María Dolores Pradera y Joaquín Sabina. 

“¡Quién pudiera reír como llora Chavela!” nos dice Joaquín Sabina en la canción “Por el boulevard de los sueños rotos”, tema lanzado en 1994 que le dedicó a “La Chamana”. El cantante español cuenta en su propio blog la manera en que se conocieron: “Aquella primera vez, pedí a Pedro Almodóvar que nos presentara. Al acercarme, escuché cómo él le contaba quién era yo, pues Chavela no tenía la menor idea. “La admiro desde niño”, le dije. “Yo también le admiro mucho a usted”, contestó. Ante la mentira, exclamé. “Vete a la mierda”. Nos fundimos en un largo abrazo del que nunca nos libramos”.

Según la propia Chavela, ella calculaba que había bebido “algo así como 1,8 millones de botellas de tequila y solía decirle a Joaquín Sabina cuando lo veía beberlo: “Joaquín, ese tequila tuyo es muy malo; el bueno de verdad ya nos lo bebimos José Alfredo Jiménez y yo”.

Siempre se habló de su orientación sexual, su homosexualidad era un secreto a voces, pero fue recién en el año 2000 y a los 81 años que admitió abiertamente ser lesbiana.

Entre sus interpretaciones más famosas tenemos a “La llorona”, “En el último trago”, “Piensa en mí”, “Luz de luna”, “Que te vaya bonita”, “Flor de azalea”, “Macorina”, “Sombras”, “Noches de boda”, entre otras.

Alguna vez declaró que le gustaría morir un domingo y que su funeral fuera un lunes o un martes “para no echarle a perder el fin de semana a nadie”. Su amiga (como ella le decía), la muerte le llegó a los 93 años un 05 de agosto del 2012. Y fue tal como ella lo deseaba, “la pelona” se la llevó un domingo y sus funerales fueron un lunes y un martes, así que “La dama de poncho rojo” no le malogró el fin de semana a nadie.

Escribe Diego SALAS CABRAL

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